OCCUPY OAKLAND y el 15 M. De la plaza a la Huelga.

Una metrópoli en Huelga, una huelga de los barrios, una huelga de cualquiera. Bloquear el puerto, bloquear la economía.


Algunas creemos que Occupy Oakland es la punta de lanza de una mutación presente en el movimiento de las ocupaciones de plazas1. Esta mutación se condensa en el paso que en Barcelona se llamó “de la indignación a la acción”. La afirmación de una nueva ética basada en la potencia común empezó a emerger en las ocupaciones, acciones y manifestaciones masivas de la última primavera y del #otoñocaliente. Porque encontrándonos en el 15 M nos hemos reconocido compartiendo una sensibilidad que rechaza la manera de hacer del viejo mundo. No nos hemos encontrado a través de una ideología sino de una sensibilidad común. El sentimiento de lo intolerable y la necesidad de actuar, juntas. Una sensibilidad que se articula con muchos matices y que está en movimiento. Sin embargo, haciendo esto estamos ya rechazando un mito y una ética. La ética del interés capitalista y el mito de la economía salvadora.

El siguiente paso es el más difícil.

Una vez compartimos ese sentimiento de rechazo, desde la heterogeneidad, desde múltiples posiciones o tendencias, no podemos seguir encontrándonos solamente para gritarle al poder que “ya no tenemos miedo”, que “nadie nos representa”. Ahora llega el momento de demostrarlo. Trazar el camino que va desde el grito moral de la indignación, que reclama, hasta la acción política que se otorga en la lucha lo que es necesario. La fascinación del poder sólo se vence actuando. Sólo la acción es irreversible, por eso el poder la teme tanto. Ese poder que habita incluso en nosotras mismas, que nos atraviesa desde la más tierna infancia bajo las formas psicodramáticas de familia, escuela o televisión. Hablamos del poder diseminado en los múltiples aparatos de gobierno que pueblan nuestros barrios: bancos, comisarias, ordenanzas, hipermercados… El poder encarnado en los flujos que nos sostienen: dinero, electricidad, información, seguridad, mercancías. El poder que dicta el ritmo según el cual bailamos hasta morir.

La acción, la huelga. Bloquear la economía, bloquear la metrópolis.

En Oakland la respuesta es rápida, casi intuitiva, y toda esa inteligencia política común que a noches veíamos relampaguear en las plazas toma cuerpo en la decisión de convocar una huelga general metropolitana. Metrópoli en huelga que por la tarde irá en manifestación a bloquear y cerrar el puerto de Oakland, el quinto del país. Decisión tomada por abrumadora mayoría en Asamblea la misma noche del primer desalojo de la acampada, el 25 de octubre. La huelga general será el 2 de noviembre de 2011.

Esa huelga general es un éxito. Por la mañana se realizan acciones descentralizadas para cerrar los bancos de la ciudad con diferentes modalidades de acción, desde las más simbólicas que enganchan adhesivos hasta las más confrontativas que destruyen los escaparates de las sedes. Por la tarde una marcha de más de 100.000 personas bloquea y cierra el puerto de Oakland. En lo vídeos puede verse la heterogeneidad del movimiento, un movimiento en el que diferentes posiciones, diferentes prácticas, comparten el mismo espacio de lucha. — Ver los vídeos al final.

El movimiento vuelve a ocupar la plaza frente al ayuntamiento, plaza que desde el principio fue rebautizada Plaza Oscar Grant en memoria de un joven afroamericano asesinado por la policía en 2009. El 14 de noviembre de forma coordinada en todas las grandes ciudades del país las plazas son desalojadas de nuevo. La respuesta de la Comuna de Oakland, Occupy Oakland, será lanzar un llamamiento a coordinar el bloqueo y cierre de todos los puertos de la Costa Oeste: Los Ángeles, San Francisco, Oakland, Portland. Acción coordinada que desmuestra la potencia de un movimiento en alza. Finalmente el 28 de enero se llama a un fin de semana de acción para ocupar un centro social para la ciudad. La intervención de la policía impide la acción después de varias horas de enfrentamiento en la calle. Podéis ver un vídeo abajo, sin embargo, ahora queríamos hablar de la huelga.

Porque esa Huelga General es ya Otra Huelga.

Es brillante pensar y proponer una huelga general no solamente de asalariados, no controlada por los sindicatos, sino una huelga de cualquiera, de trabajadoras y trabajadores por supuesto, sindicadas o no, pero a la vez de estudiantes, de paradas, de feministas y queers, de home-less, una huelga de los barrios, de los niños, de los jubilados… El resultado es una metrópoli en huelga, una huelga de base territorial, cuyo objetivo es bloquear la economía, parar el corazón de la maquinaria capitalista.

La pregunta que no puede dejar de asediarnos es ¿cómo hacerla durar más de un día?

Es decir: La creación de las redes locales de apoyo mutuo es necesaria para retramar las vidas y hacernos fuertes en cada lugar en vistas a una lucha que será dura y que queremos ganar. ¿Cómo articular esta práctica con el ritmo y la intensidad de una lucha transversal como la del 15 M u Occupy?

La batalla por la memoria.

La historia reciente nos enseña que ante las mutaciones productivas y logísticas del capitalismo la forma de la huelga no puede no renovarse. La huelga debe renovarse si es que quiere volver a ser lo que fue: una heramienta de lucha decisiva en manos de las clases populares. En nuestras manos.

Desde Argentina en 2001 con los piqueteros, pasando por la lucha contra el CPE en Francia en el 2006, la Guyana francesa en 2008, y otra vez en Francia, en el 2010, con la huelga de tres semanas contra la reforma de las pensiones: la historia reciente nos demuestra que el método de bloquear los flujos vitales a la reproducción de la máquina capitalista es la forma más efectiva de huelga. Una huelga a la altura de la situación presente.

Lugares estratégicos, bloqueos tácticos.

Tanto los piqueteros argentinos como la experiencia del año pasado en Francia deja claro que lo relevante en los bloqueos no es el número de personas, sino el lugar estratégicamente escogido y la determinación a hacer el bloqueo efectivo. No es una cuestión de número, es una cuestión de táctica y estrategia. En Francia, bloqueos llevados a cabo por un centenar de personas eran apoyados durante la tercera semana de huelga por un 70 % de la población, en un contexto en el que el país se acercaba a una grave escasez de carburante y la normalidad en la circulación necesaria al capitalismo se tambaleaba. No podemos obviar el papel clave que tuvo la determinación de los trabajadores de las refinerías y de los ferrocarriles. Su determinación en el bloqueo de flujos vitales fue arropada por multitud de asambleas locales que surgieron por todo el país. De hecho, la eclosión de estas asambleas ingobernables llenó de miedo a las cúpulas de las grandes centrales sindicales que, como elementos clave de la convocatoria de huelga, consiguieron maniobrar para ahogar el movimiento.

Un análisis más pormenorizado nos llevaría demasiado lejos, por lo tanto, solamente un apunte. En el movimiento francés contra la reforma de las pensiones volvió a quedar claro una vez más algo que Nosotras, aquellas que resistimos, sabemos desde hace decenios: Una huelga efectiva no se hace solamente contra los capitalistas -patronos y gobiernos-, se hace también, siempre, contra las grandes centrales sindicales.

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1Mutación respecto a la primera fase del movimiento tal como ha tomado cuerpo en Occidente. Una primera fase de encuentro, visibilización y denuncia que preludia una fase de acción y autoorganización entorno a las necesidades comunes. Las revueltas de la primavera árabe, desatándose frente a un poder mucho más rígido y monolítico, combinaron ambas fases desde el primer momento. Recordamos aquella frase que nos llegó de Egipto: Nosotros ocupamos pacíficamente las plazas después de que en seis horas ardieran todas las comisarías del país.

@barbarroja_



One comment on “OCCUPY OAKLAND y el 15 M. De la plaza a la Huelga.

  1. admin on said:

    Vídeo bru-tal con el anuncio del bloqueo de todos los puertos de la costa oeste el 12 de Diciembre de 2011. Directamente enviado por nuestras amigas de Oakland.

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